¿Qué te hace «Actividad Vulnerable» ante el SAT y qué implica?
Estar clasificado como Actividad Vulnerable implica obligaciones específicas que la desarrolladora debe cumplir de forma sistemática, no solo cuando hay una operación que se vea sospechosa.
Los incumplimientos más frecuentes vienen de procesos que nunca fueron diseñados para cumplir con estos requisitos. Algunas prácticas que te sitúan como “Actividad Vulnerable” ante el SAT son:
Recibir pagos sin identificar su origen
Cuando una desarrolladora recibe un enganche o una mensualidad por transferencia o en efectivo sin documentar el origen de esos fondos, está incumpliendo una de las obligaciones centrales de la LFPIORPI.
El umbral a partir del cual aplica la obligación de identificación no es tan alto como muchos suponen, y en operaciones inmobiliarias de preventa es prácticamente inevitable alcanzarlo.
No conservar el expediente del comprador
La ley exige que la desarrolladora conserve, por cada comprador, su identificación oficial, comprobante de domicilio y documentación sobre el origen de los fondos.
No es suficiente con haberlo visto en algún momento del proceso: tiene que estar archivado, disponible y vinculado a la operación correspondiente. Un expediente incompleto o disperso en carpetas distintas no cumple con ese requisito.
No reportar operaciones relevantes en los plazos que marca la ley
Ciertas operaciones deben reportarse ante el SAT dentro de plazos específicos. No hacerlo -por desconocimiento, por falta de proceso o porque nadie tiene asignada esa responsabilidad- constituye un incumplimiento independiente del resto.
El reporte tardío no borra la obligación: la convierte en una multa adicional. Por ejemplo, se debe hacer aviso ante el SAT de una operación a más tardar el día 17 del mes siguiente al que se realizó, a través del Portal SPPLD.
No tener un oficial de cumplimiento designado
La LFPIORPI exige que las empresas clasificadas como Actividad Vulnerable designen a una persona responsable del cumplimiento antilavado. No tiene que ser un puesto de tiempo completo, pero tiene que existir formalmente. En la mayoría de las desarrolladoras medianas, esa función no está asignada a nadie de forma explícita.
No documentar el proceso de verificación antes de firmar la promesa de compraventa
El momento crítico no es la escrituración, sino la promesa de compraventa. Antes de que el comprador firme ese documento, la desarrolladora debería haber verificado su identidad y el origen de los fondos con los que va a operar.
Hacerlo después, cuando ya hay un compromiso firmado, invierte el orden correcto del proceso y deja a la desarrolladora en una posición difícil de defender.
Cualquiera de estos puntos, sin resolver, puede convertirse en una multa o en una operación que la propia desarrolladora no puede defender ante una revisión. Lo que hace más difícil la situación es que el incumplimiento no siempre es visible desde adentro, sino que aparece cuando alguien de afuera empieza a hacer preguntas.
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