Cinco pasos críticos que cuestan tiempo en la firma de un contrato de arrendamiento
Lo que parece un trámite de media hora se convierte, en la práctica, en un proceso que se extiende días y que depende de que varias cosas salgan bien al mismo tiempo.
Cada paso tiene su propia fricción y la suma de esas fricciones es lo que hace que firmar un contrato de arrendamiento sea, todavía hoy, una de las tareas que más tiempo consume en la gestión de un portafolio de renta.
Estos son los cinco pasos que le cuestan tiempo a cada contrato. El primer paso para resolver este reto es poder tener en cuenta dichas fricciones.
1. Redactar o adaptar el contrato desde una plantilla en Word, sin control de versiones
Una plantilla en Word suele ser más una distracción que una solución. Piénsalo así, la plantilla existe, pero no siempre está actualizada. Alguien la modificó la última vez, quedaron cláusulas del contrato anterior, hay datos que hay que cambiar manualmente en varios lugares del documento.
Sin un sistema de versiones, cada contrato es en cierta medida una versión distinta del anterior, y nadie tiene certeza de que la que se está usando es la correcta.
2.Imprimirlo, y volver a imprimirlo cuando hay un error o un dato que cambia
El error más común no se detecta antes de imprimir. Se detecta cuando el inquilino ya tiene el documento en la mano y nota que el monto de la renta está mal o que su nombre tiene un error ortográfico.
Entonces, el procedimiento va de vuelta: corrección, impresión, coordinación. Cada reimpresión es tiempo y es papel, pero sobre todo es una demora que puede enfriar el proceso de cierre.
3.Coordinar la firma en persona, o enviarlo por WhatsApp y esperar días
Si el inquilino no puede ir a firmar en persona, el contrato viaja por WhatsApp o correo. A partir de ahí, el arrendador queda en espera de que el inquilino lo lea, lo imprima, lo firme, lo escanee y lo regrese.
Ese proceso puede tardar horas o puede tardar días, dependiendo de cuántas otras cosas tenga el inquilino en la cabeza. Y mientras tanto, la unidad sigue técnicamente disponible.
Ver también –> Diferencias entre Arrendador y Arrendatario
4.Escanear cada hoja firmada, a veces con el celular, en fotos que hay que acomodar
Cuando el contrato regresa firmado, rara vez llega como un PDF limpio. Lo más frecuente es que llegue como una serie de fotografías tomadas con el celular, con distintas orientaciones, distinta iluminación y calidad variable.
Por lo tanto, alguien tiene que convertirlas en un documento legible, ordenarlas y verificar que todas las firmas estén presentes. Es un paso que parece menor y que consume más tiempo del que debería.
5.Guardar el PDF del contrato en diferentes repositorios de documentación digital
El contrato firmado termina en alguna carpeta del equipo, en un Drive, en el escritorio de una computadora o en el correo de quien coordinó el proceso, es decir, no existe un repositorio centralizado, no hay un criterio de nomenclatura consistente y no hay forma rápida de saber, desde fuera, si el contrato de una unidad específica está completo y firmado por todas las partes. Cuando hay una duda o una disputa, encontrarlo se convierte en otra tarea.
Cada uno de estos pasos existe sin una fecha de vencimiento clara ni un responsable definido. El resultado es un contrato que puede tardar una semana en quedar firmado y archivado, y un mes de renta que empieza sin todo en regla.